Poesía del Corazón
Quiero regalarte, en un acto simbólico, algo de poesía, algo de mi poesía. En ella reflejo todo lo que soy. Con esto, te regalo el amor que siento dentro de mí, un amor que no es mundano como el que puede sentir un hombre como yo por una mujer como tú. No, yo te ofrezco un amor más puro, limpio de toda corrupción, de toda traición, libre de mentiras y tristezas, incluso de los recuerdos, de las experiencias y las risas. Te entrego un amor virgen. Y con esto, te entrego mi corazón, sin necesidad de que lo hagas tuyo.
Te entrego mi vida con un suspiro que nace en el fondo de mi pecho, donde todo se vuelve vacío y parece que un gran agujero negro se traga todo. Desde ahí nace mi amor, desde esa desesperación de pensar que no tengo amor propio, pero si siento que te amo, sé que algo de amor hay en mí. Es como si mi alma, que no sabía que tenía hasta que te conocí, despertara. Sí, desde ese momento supe que tenía un alma. No me preguntes cómo lo descubrí, solo sé que despertó.Te entrego el amor que nace de mi alma, cálido como la lava que sale de los volcanes, aunque no te llega a quemar, y frío como solo yo puedo serlo, porque siento que algo de frío aún habita dentro de mí, junto a ese gran vacío en mi pecho. No quiero comprometerte, pero mi vida ya es solo tuya, aunque no quiero forzarte a entrar en ella. Es que este amor que te entrego me ha llevado a entender que somos dos mundos orbitando en un universo, donde solo depende de la fuerza de atracción que pueda ejercer en ti para que lleguemos a colisionar. Sin embargo, tu continuo orbitar en mi mente genera una armonía que eclipsa algunas cosas en mi vida.
Eres un eclipse en mí, pero no temas, no eres un eclipse que me deja ciego en la penumbra de la oscuridad. No eres un eclipse que mata o destruye. Al contrario, eres un eclipse de luz, esa luz que desvela todas las partes oscuras de mi vida. Esa luz que brilla desde tu sonrisa, que transmite vida y alegría, que es canción y poesía. Tú eclipsas de amor, ese mismo amor que, con algunas vagas y mal conectadas palabras, te estoy entregando desde el momento en que tu sonrisa me iluminó la vida.
Quiero que recibas el amor que te doy, pues, aunque no lo creas, me he convertido en un esclavo del recuerdo de tu sonrisa, del calor de tu mirada y de la paz que me transmiten tus palabras. Palabras que, aunque son solo tuyas, son mías, como lo es este amor que te entrego, que, aunque sea solo mío, tú eres su dueña. Y como dueña, solo tú decides qué hacer con él. Mientras tanto, guardaré todo lo que de ti atesoro en mi maltrecho corazón.
Comentarios
Publicar un comentario